lunes, 21 de diciembre de 2009

jueves, 17 de diciembre de 2009

miércoles, 2 de diciembre de 2009

La exposición sobre Monturiol: la oficialización de un mito.

Las aguas someras de la cultura marítima española se agitan levemente estos dias. La alteración se debe a la inauguración de una exposición sobre Monturiol con la excusa de la conmemoración del 150 aniversario de las maniobras realizadas en las aguas de Barcelona por el primer barco-pez diseñado por Narcís Monturiol.
La parte de la exposición dedicada al activista ampurdanés lo desfigura sin piedad. Tal descripción es una burda manipulación que hace sospechar de la objetividad de sus autores. Por desgracia, no es la primera vez que Monturiol es arrojado a los pies de la caballería política mas desvergonzada.
Los hechos aludidos como razón de la efemérides carecen de relavancia histórica. Según el propio Monturiol, el 28 de junio de 1859 ocurrió que “Se lanzó al agua con muy poca fortuna, recibió cinco cabezadas que inhabilitaron las vedijas de flote, se rompieron los forros impermeables y algunos cristales . La avería fue de consideración y habían concluido los recursos pecuniarios; pero después de un examen prolijo, quedé convencido de no haber inconveniente en hacer sumersiones con tal que tuviesen lugar en una profundidad que fuese mayor de veinte metros.” Tampoco los acontecimientos ocurridos en el mes de septiembre de aquel mismo año dan para mucho. La versión del Diario de Barcelona fue que “Colocado el Ictineo a cien metros de la punta del muelle viejo, el señor Monturiol con cuatro individuos mas, se han encerrado herméticamente en él, y el barco se ha sumergido con toda seguridad, pero lentamente[...]El primer movimiento ha sido de descenso vertical, bajando a la profundidad de 10 metros, en cuya posición ha permanecido 12 minutos. Después en el espacio de la mitad de ese tiempo, ha subido y bajado tres veces consecutivas, sin presentar a la superficie o flor de agua más que la espina del pez. En seguida, virando hacia el S.S.O., ha andado entre dos aguas y a diferentes profundidades, como unos doscientos metros en el espacio de seis minutos. Siguiendo al rumbo S., se adelantó como unos cuatrocientos metros ascendiendo y descendiendo varias veces y virando por redondo ha navegado al N. Y en línea recta como unos seiscientos metros. Después de otros movimientos en varias direcciones, ha ascendido definitivamente a la superficie y hemos visto aparecer al señor Monturiol y demás sujetos, a las doce menos diez minutos en un punto sin observar en ellos el menor síntoma de malestar”.
Es evidente que la exposición significa el naufragio de aquellas personas que, ignorándolo todo sobre la mar, se autodenominan “historiadores de la ciencia y de la tecnología” y, haciendo gala de una temeridad hija de la arrogancia, no han vacilado en adentrarse en mundo marítimo para manipular sin recato los hechos en aras a sus servidumbres partidistas.
Tiempo habrá, si es necesario, de comentar in extenso los contenidos seudo-científicos que se vierten sobre la figura de Narcis Monturiol en el volumen 1 de la publicación que se ha editado a raiz de la exposición inaugurada recientemente. Dicho volumen, dicho sea de paso, se titula "Narcis Monturiol, una voz entre utopia y realidad". A mí me recuerda el título del estudio que publiqué en 1999: "El vaixell-peix de Narcís Monturiol: mite i realitat", estudio que me permito recomendar a quienes deseen conocer la vida real de Monturiol.
Javier Moreno.