La Sociedad Económica Barcelonesa de Amigos del País organizó en la Lonja de Barcelona la Exposición Marítima Española entre el 24 de septiembre y el 15 de octubre de 1872. El evento contó con el apoyo del Ayuntamiento y de la Diputación pero no tuvo ningún soporte de la administración del Estado. Llama la atención que una exposición denominada “española” no contara apenas con participantes no catalanes tal como puede comprobarse repasando la lista de participantes.
La composición del jurado calificador de los premios que tenía previsto conceder la organización de aquella exposición nos da una idea de la orientación que se pretendió dar al evento:
- D. Lucas Echeverría, ingeniero mecánico y catedrático.
- D. Ramón Manjares, director de la Escuela de Ingenieros e ingeniero industrial.
- D. Ramón Codina Langlia, doctor en farmacia.
- D. José Oriol Barrau, piloto, comerciante y fabricante.
- D. Tomás Manau, piloto y práctico mayor del puerto.
- D. Mauricio Garrán, ingeniero de caminos, canales y puertos.
- D. Francisco de Paula Rojas, catedrático de física.
- D. Juan Alcina, piloto.
- D. Pedro Nolasco Grau, piloto y práctico del puerto.
- D. Antonio Zulueta, capitán naviero.
- D. Jaime Estapé, capitán de buque.
- D. Agustín Pujol, especialidad en lonas.
- D. Pablo Boada, especialidad en vinos de embarque y tonelería.
- D. Carlos Gelí, constructor.
- D. Lorenzo Presas, doctor en ciencias.
La presencia de importantes personajes de la historia tecnológica y científica de Cataluña como Manjarres, Rojas o Presas, la participación de los prácticos del puerto, la de varios pilotos o la de Mauricio Garrán que jugaría un destacado papel en la reforma del puerto, nos demuestra que se quiso alcanzar el más alto nivel posible.
La exposición estaba dividida en seis departamentos: “…en el plan terreno, el primero contenía cordelería y cables; buques salva-vidas y de otras clases; alumbrado y calefacción; planchas de metal para forrar buques; objetos de ferretería; áncoras, hornos, hornillos y batería de cocina, telégrafos marítimos, linternas faroles y lámparas de seguridad; objetos de goma elástica; alquitrán, betunes, barnices y colores; brochas y cepillos; velamen; lonas; trajes de marina; utensilios para la pesca; y otros productos análogos; en un espacio de 698’12 metros superficiales. El segundo contenía vinos; aceites; sustancias alimenticias en conserva; envases; curtidos y carbones en 82 metros. En la escalera y piezas anexas al primer piso ó sea el tercer departamento verduras y legumbres en conserva; redes; anzuelos; planos; banderas; telas propias para el decorado de los buques; planos de buques; de baños; de escuelas de natación y cartas geográficas, en 172, 51 metros: El cuarto, contenía objetos para la enseñanza marítima ó de escuelas de náutica, en 63,32 metros. El quinto, modelos de buques; producciones marítimas; vajilla; estuches contra la asfixia, libros científicos y prácticos para la navegación; procedimientos para la conservación de sustancias alimenticias; calzado y aparatos para buzos; cuadros de marinas; distintivos y condecoraciones, en 193,13 metros. Y el sexto, instrumentos náuticos; botiquines y estuches de cirugía; productos para exterminar los insectos y demás animales nocivos que se crían en los buques, en 86,62 metros. Ocupando por consiguiente la citada Exposición un espacio de 1295,70 metros superficiales”
La Escuela Provincial de Náutica de Barcelona y la Escuela de Náutica de Arenys de Mar estuvieron presentes en la exposición. La escuela de Barcelona mostró una maqueta de una fragata de dimensiones considerables junto a otras maquetas, medios cascos y una colección de instrumentos.
El jurado clasificó los productos de la exposición en tres grupos: 1º.- Materiales científicos destinados a la enseñanza del marino. 2º.- Construcción de buques y sistemas de ayuda a la navegación. 3º.- Alimentación e higiene en los buques.
A su vez, se establecieron dos clases en el grupo 1º. La primera comprendía los libros, memorias, derroteros y proyectos e invenciones sobre navegación. La segunda englobaba los instrumentos náuticos, los mapas y sistemas de señales.
El repaso de los materiales incluidos en la primera clase del primer grupo evidencia el nivel de difusión de los conocimientos náuticos en aquellos años. Se presentó el “Manual del navegante” de Antonio Terry, el “Tratado de navegación corta u ortodrómica” de José Ricart, varios trabajos sobre construcción naval de Juan Monjó, varios trabajos de Pedro Riudavets entre los que destacaba su traducción de “Los elementos de construcción de velas” de Robert Kipsing y el “Manual de la navegación por el Rio de la Plata” escrito en colaboración con Miguel Lobo, el “Diccionario marítimo español” de Lorenzo, Murga y Ferreiro, el “Ancla de leva” de Baltasar Ballarino, el “Tratado de máquinas de vapor” de José de Carranza, el “Formulario mecánico y de construcción” de Francisco Carrasco, el “Curso práctico de construcción naval” de Andrés Avelino Comerma y la “Memoria sobre navegación aérea” de Federico Gómez Arias.
A pesar de que la Exposición sólo permaneció abierta durante 21 días, la asistencia de público fue notable. El hecho de que se vendiera 13.914 entradas y se distribuyeran 25.000 invitaciones demuestra el interés que suscitó la muestra entre la ciudadanía.
En aquellos años, Barcelona era la capital marítima de España.