martes, 5 de junio de 2012

Un megayate famoso: el "Azor".

Romàn Abramovich se engañaría si pensara que en nuestro país no tenemos una larga tradición de megayates. ¡Faltaría más! ¡ Hemos tenido varios! El más famoso, sin duda, fue el Azor.  En él, todos los veranos, franquito se convertía en el terror de los atúnidos mientras maquinaba cómo fastidiar a sus compatriotas. Muerto el dictador, el bueno de Felipe González tuvo la mala idea de veranear en él con su familia. Error garrafal por el que, todavía hoy, se da un par de croques contra el cabezal antes de acostarse.
Hace poco más de un año el "Azor" fue convertido en chatarra tras haber pasado una temporada en el campo. Pero, ¡cuidado, esto no es una metáfora! El franquismo sociológico goza de muy buena salud y los megayates triplican en eslora al "Azor".